Hogueras

Con la prisa normal del último trago no logré percibir el eco de las emociones descritas. Debo aceptar que últimamente no he sido precisamente el más preciso en mis decisiones ni tampoco el ser más enormemente feliz de la tierra, aunque en realidad nunca lo he sido ni pretendo serlo, simplemente lo menciono porque siento que debería nombrar una métrica, una guía contra la cual estampar la miseria propia.

Un café que se convirtió en té helado espera. Una conversación virtual, espera. Una desición trascendental espera. Tal vez algún día en algún momento de esta infame existencia, todo al fin se cumpla...

¡Sofoquemos nuestras hogueras con libertinaje!

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