Alivio. Prisión que inunda el temple luminoso, prisión que reverdece entre piraguas domingueras, entre raudales de alondras, en grupitos de sirenas muertas.
La prisión que inunda la escalera, hueca y distante entre la gloria y la miserable enmienda.
La escalera vidriosa que arremete en la arboleda, desgaja en témpanos de ayuno la poca solvencia de la tierra; descarna el silogismo, amorfo temple sin destino.
La vida en una escalera, caracol de sensaciones, humeante arma desplegada en el horizonte, en nuestra frente, símbolo de naturaleza plasmado solo al vernos nacer.
Renacimiento
Había decidido dejar un tiempo descansar la bitácora. Había pretendido no escribir sobre miseria, no dejar que su pestilente bramido siguiera penetrando más páginas de este blog, aunque de ser así, precisamente este blog no tendría razón de seguir existiendo.
Y es que no puedo dejar pasar de largo el alboroto que puede llegar a generar una pizca de miseria en la gente, es verdaderamente un fuerte carburante, un catalizador de emociones sin igual... es decir, no puedo dejar de admirar la potencia de sentimiento tan contradictorio; incluso he llegado a pensar que el amor y la miseria son verdaderamente los únicos dos grandes sentimientos reales que existen en la humanidad. Considero pertinente además mencionar que la valía de ellos es tan similar como dos gotas de agua puedan serlo; es imposible desistir de escribir en una bitácora así, porque incluso, en sí misma, está bitácora es miserable desde un cierto punto de vista, es decir, lejos de los reflectores, con pocos pero seguros lectores, siendo simplemente un punto de referencia para ciertas intenciones, pero profundo y hasta incierto; las más de las veces contradictorio.
En fin, seguiré, no puedo evitarlo. Este año seguirá siendo miserable para esta bitácora.
Y es que no puedo dejar pasar de largo el alboroto que puede llegar a generar una pizca de miseria en la gente, es verdaderamente un fuerte carburante, un catalizador de emociones sin igual... es decir, no puedo dejar de admirar la potencia de sentimiento tan contradictorio; incluso he llegado a pensar que el amor y la miseria son verdaderamente los únicos dos grandes sentimientos reales que existen en la humanidad. Considero pertinente además mencionar que la valía de ellos es tan similar como dos gotas de agua puedan serlo; es imposible desistir de escribir en una bitácora así, porque incluso, en sí misma, está bitácora es miserable desde un cierto punto de vista, es decir, lejos de los reflectores, con pocos pero seguros lectores, siendo simplemente un punto de referencia para ciertas intenciones, pero profundo y hasta incierto; las más de las veces contradictorio.
En fin, seguiré, no puedo evitarlo. Este año seguirá siendo miserable para esta bitácora.
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