Miseria matutina

Hoy me percaté, casualmente y sin intención, de la más singular e inocente forma de amanecer miserablemente: Ver, o en su defecto, escuchar, los noticieros matutinos. No hay manera más irresponsable para con uno mismo de iniciar el día, que atender los noticieros.



Yo le sugiero que haga un alto y analice: ¿qué clase de noticias escuchamos a diario?? ¿Cuántas de ellas son buenas, cuántas malas, cuántas amarillistas o inservibles?? ¡Cuánta paciencia tenemos para escuchar!



Hagamos un alto a este masoquismo insospechado y tratemos de iniciar mejor el día. Y sí, claro que sé que es muy importante estar informado, pero, ¿por qué no mejor leemos el periódico?? Al menos podríamos escoger si la nota vale o no la pena y además, no tendríamos que escuchar toda la perorata del insalvable locutor en turno. Démosle una oportunidad a nuestra salud mental y al estrés para mantenerse en mejores niveles. Leamos más. Seamos más críticos .

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