La palabra


Desnudar la palabra escondida. Exprimirla.
Habitarla con devota convicción inmaterial
crujiente
maldecirla entre pensamientos flotantes,
beberla
consumirla alucinando cada respiro. Retenerla.
Caminarla con pies firmes y senderos lúcidos
magnolientes
retocerla con las sílabas más atrevidas,
caparla
beberla a sorbos atragantados.

Atacar la palabra difundida. Abandonarla.
Dejarla madurar con el viento
y
en el momento preciso de la flama
atragantarla con diamantes de sal
con misterio difundirla
suspirarla
esnifarla
complicarla
digerirla, magra, contenida.

Y entonces
liberarla.